Justicia

Por Mujer y por Lesbiana. Por Yamila Larroude

La Licenciada en Comunicación Social, Yamila Larroude, da una mirada sobre el fallo que condenó a una mujer por besarse con su esposa. 

Mientras el feminismo se convirtió, en los últimos años, en el actor político más importante del país, un nuevo fallo judicial recrudece la avanzada de los sectores conservadores contra las políticas públicas de la diversidad de la última década.

En el Día Mundial del Orgullo LGTBIQ+, Mariana Gómez fue condenada a un año de prisión en suspenso por besar a su esposa, Rocío Girat, en la estación Constitución en octubre de 2017.

Un operativo policial de tinte lesbofóbico caratulado de “resistencia a la autoridad”, visibiliza la puesta en funcionamiento de los medios represivos del estado para el control territorial a través de sus fuerzas de seguridad y el poder judicial. 


Resulta inevitable desde un posicionamiento feminista, popular, democrático y antiesencialista hacer una rápida lectura de lo acontecido en un escenario preelectoral signado por el debate sobre el aborto.

La capacidad articuladora de los movimientos de mujeres en los últimos años, es irrebatible. El feminismo es un movimiento heterogéneo e inclusivo que lucha contra la heteronormatividad del patriarcado y la violencia institucional. Su transversalidad, logró poner en agenda una pluralidad de demandas disímiles entre sí a través de consignas que funcionaron como núcleos que anclaron el sentido de todas: “NiUnaMenos” en 2015, #VivasNosQueremos en 2016, #BastaDeViolenciaMachista en 2017 y en los dos últimos años el reclamo hegemónico fue el #AbortoLegalSeguroYGratuito.


La dimensión institucional de la violencia contra las mujeres y disidencias sexuales, es una de las aportaciones más influyentes de la perspectiva feminista reciente y que ha marcado un punto de inflexión en la larga historia de lucha. El Estado mismo ha sido señalado cómplice en la vulneración, criminalización y revictimización de las mujeres en las masivas convocatorias callejeras contra la violencia machista, y sobre todo, en la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.


A 50 años de la revuelta de Stonewall, y en el primer país latinoamericano en aprobar el Matrimonio Igualitario (2010) y sancionar la ley de Identidad de Género (2012), la resolución judicial contra Mariana da cuenta de una larga historia de disciplinamiento sistemático por parte de las instituciones judiciales sobre los cuerpos de las mujeres, gays, lesbianas, travestis y trans.

Una vez más, la justicia patriarcal se imprime sobre las prácticas sociales con la fuerza de “la verdad” a través de un proceso de vigilancia y normalización social en una nueva avanzada de la derecha conservadora contra un feminismo que expresa, cada vez más, su eficacia aglutinadora.


La ausencia de derechos y garantías constitucionales para las mujeres y disidencias sexuales, vuelve impostergable el tratamiento integral de las conflictividades sociales en la justicia. Ya no es posible pensar en un Poder Judicial que sea capaz de reducir la impunidad institucional sin una real transformación feminista.


¡Implementación de la Ley Micaela, ya!



* Yamila Larroude es Licenciada en Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires.